FÚTBOL: FILOSOSOFÍA DE VIDA
  PEDAGOGÍA DEPORTIVA
 

EL GRAN HERMANO Y OTRAS ESTRATEGIAS DE INICIACIÓN EN EL FÚTBOL

Por Gotzon Toral
Director Técnico de Fútbol
Psicólogo y Educador Deportivo


 

 

Mientras buscaba un título estimulante para esta presentación del libro, tuve noticia del joven Imko y de su hermano Nestor. Por si alguien la desconoce, repetiré los detalles más llamativos del caso que contaba el corresponsal del diario El País:

Nikon tiene 11 años y nunca ha ido al colegio. Su hermano Nestor Jevtic, entrenador de fútbol de 22 años, dejó la escuela a los 15 y lo entrena cada día, desde hace siete años, en sesiones individuales de dos horas. A una media de 300 entrenamientos individualizados por curso, en seis años mi hermano será una estrella,  afirma Nestor.

No tiene ninguna duda. El crío, hijo de un agente de futbolistas, considerado uno de los mejores del mundo a su edad, llegó hace un par de semanas al Valencia, que lo ha acogido con los brazos abiertos.

Su hermana Milly, de 21 años, profesora de inglés, le da clases en casa. Se lo permitió la legislación inglesa. En España, sin embargo, la escolarización es obligatoria desde los 6 a los 16 años.

Nestor, su hermano llegó a la conclusión de que nadie se había volcado en el entrenamiento individual. Un camino por recorrer y un conejillo de indias: su hermano.

El Valencia no pagará nada por el pequeño futbolista, puesto que el padre de Imco dice que no quiere que un niño sostenga a la familia, pero ha pedido un contrato como técnico para su hijo Nestor.

Hasta aquí la noticia conocida. Es harto difícil predecir, sobre todo cuando se trata del futuro, pero ¿qué sucederá con este joven talento ?

  • si se harta de la dieta
  • si se lesiona
  • si su progresión no es lineal

Y ¿qué hay de su derecho a la educación? a una formación más armónica.

Pero procedamos sin anestesia, pues en realidad yo, como Umbral, quería hablaros de mi libro, es decir, de otras estrategias de iniciación en el fútbol:

se trata de un manual sencillo de ciento y pico páginas en euskera y castellano, que acabamos de editar, y que la Diputación de Vizcaya ha colgado en la red, para ponerlo al alcance de todo el mundo. Se puede descargar con su portada, sus ilustraciones y todo en esta dirección:

http://bizkaia.net/kirolak/informazio/ca_menu_descolar.htm

La apuesta del libro, he tratado de resumirla en diez buenas costumbres que apenas voy a enunciar en pocas palabras, de manera que quien tenga curiosidad, puede echar un vistazo al libro en esta dirección.  

 1- EL METROENTRENADOR

monitor,  maestro, y líder del grupo. Este voluntariado que entrena en el fútbol básico asume una responsabilidad extraordinaria porque jugar a fútbol, entrenar adultos, y entrenar niños y niñas, son cosas bien distintas.

Hasta la adolescencia, los entrenadores son también un modelo que miran y admiran sus jugadores, menores de edad que aún no tienen una idea clara de sí mismos. Estos monitores son también maestros, porque los jugadores están en edad escolar, de aprenderlo todo. Son muchas tareas para descansar exclusivamente en la buena voluntad de estos monitores. Necesitan más recursos, apoyos de los padres y un proyecto claro de parte de la institución que representan.

El líder ha sido siempre una persona entusiasta, capaz de inspirar al grupo con un reto nuevo e ilusionante, que aclare el panorama, y anime a todos a perseverar en el esfuerzo para conseguirlo.  En este gremio del fútbol,  la confianza y la capacidad de innovación del entrenador se ponen a prueba en un entorno obsesionado por los resultados inmediatos y poco dado a los cambios.

Daniel Goleman sostiene que el liderazgo no tiene que ver con el control de los demás, sino con el arte de persuadirles para colaborar en la construcción de un objetivo común. También Cruyff acompaña el argumento: Es importante tener entrenadores que contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante

Pues bien, hay que andarse con tiento, porque también existen entrenadores que, en lugar de despertar todo el potencial del grupo, prefieren gestionar el miedo, a la vieja usanza. La experiencia de Van Basten, desgraciadamente, nos sonará a más de uno: A mi juicio, si yo he tenido diez entrenadores, uno me enseñó algo, tres no me estropearon y seis intentaron joderme.

 2 - A JUGAR Y DISFRUTAR DEL JUEGO

Marcelo Roffé, psicólogo deportivo argentino ha diagnosticado una depresión por exceso de presión en el fútbol profesional –dinero rápido, resultados inmediatos, impaciencia general– Y quizá precisamente por eso, en la élite del fútbol profesional va tomando forma un nuevo discurso: un antídoto eficaz para salir del bajón de ánimo al que conduce el exceso de presión:

sin alegría, sin ganas no se puede jugar a tope

Paradójicamente, todo el estrés que quieren sacudirse de encima los adultos amenaza ahora al fútbol básico. En lugar de que los niños y las niñas jueguen y crezcan a su ritmo, se quiere acelerar su puesta a punto con campos, móviles y porterías de adultos ¡desde los diez años!

Mucho antes han vivido fichajes y especialización en puesto fijo. Unos juegan y otros están abonados al banquillo. Las niñas se quedan al margen. Fútbol de pago en muchos campos, y gritos que emborronarían sucesivas ediciones del libro blanco del deporte.

Quizá haya que aplicar una ducha escocesa para insistir en lo que es obvio: se puede aprender más fácil y rápidamente cuando el reto es equilibrado y se adapta al grado de madurez del jugador.

Además que el fútbol es un juego, y por eso mismo les encanta. Y el disfrute del juego es una válvula de escape contra todas las presiones habidas y por haber. En ningún caso se trata de una pérdida de tiempo, y es además su modo natural de aprender. Y si no se divierten cuando empiezan ¿cuánto tiempo van a aguantar una faena tan exigente!

 3 - LA PREPARACIÓN MENTAL DEL DEPORTISTA

Claro que se necesita cierto nivel de tensión para jugar y responder con rapidez a las exigencias de este juego. Esta ansiedad limitada activa la atención, la concentración y nos prepara para darlo todo. Pero si la tensión aumenta en exceso, llega a ser negativa y contraproducente, al punto de inhibir su potencialidad y disminuir el rendimiento. Antes decíamos que les traicionan los nervios. Esta constatación se conoce hoy como Ley de Yerkes – Dodson, y se representa como una campana invertida: en lugar de crecer, el rendimiento disminuye a medida que se supera el grado de activación idóneo del deportista.

Que la presión no venza al deportista es uno de los objetivos básicos del entrenador al intentar que el jugador disfrute con la competición. De esta manera, no hay preocupación, están a lo que están, con todos los sentidos puestos en el objetivo.

Cuando nos invaden el miedo y la ansiedad, el sufrimiento resta capacidad competitiva: La mente se distrae y obliga a pensar en unos movimientos que deberían estar automatizados. El resultado es que la técnica se ve afectada como explica Amador Cernuda, especialista en psicología del deporte: Un problema emocional puede afectar al grado de tensión muscular, la velocidad se reduce y la fuerza se altera.. Pasa lo mismo que cuando falta un nivel físico idóneo: el dolor físico dispara los pensamientos y sensaciones negativas que bajan la moral y el rendimiento deportivo.

La buena noticia es que el deportista que es capaz de generar esta activación excesiva para afrontar los retos, también puede aprender a regular la activación y responder de forma más proporcionada.

Es por eso que no se entiende el déficit de entrenamiento emocional en el deportista, cuando la presión sobre él aumenta a todos los niveles.

 
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